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martes, 3 de agosto de 2021

Alone

Hace ya más de tres años y medio que no escribía nada en mi blog. La inmediatez, la urgencia de Twitter me llevó a preferirlo antes que retorcerme los sesos para escribir unos cuantos párrafos a veces sin sentido, a veces con todo el sentido.

Sigo durmiendo regular, eso está claro. Ahora, además, se han unido más circunstancias que hacen que ese sueño siga siendo tan poco fructífero. Mis niños no tienen la culpa, ellos son la razón de ser como soy. Y no duermo mal por ellos, sino por razones que ya he compartido de sobra.

Mi madre ya no está y con eso no puedo lidiar de ninguna de las formas. Lo de dormir mal se sobrelleva, sobre todo haciendo deporte. Lo de ella no hay mente que lo pueda soportar. Venirme aquí (a su casa) durante bastantes días ya, me alivia poco a poco, muy poco a poco, pero es algo. Y me he venido porque así estoy mejor... apenas toco sus cosas. El fin de semana pasado fui capaz de deshacer su cama, que seguía con las mismas sábanas y mantas de invierno que tenía puestas antes de irse al hospital para no volver más. Lo lavé todo y lo ordené. Pero todavía hay muchos recuerdos por medio. Soy incapaz de abrir la caja con los albumes de fotos...

Me he venido aquí, solo, porque se han derrumbado muchas cosas en mi vida. Ha tenido que irse ella para darme cuenta que quiero vivir de otro modo, no sé de cual, pero de otro distinto. Sé también que lo estoy haciendo mal, y no me justifico, solo espero aprender de todo esto. 

Solo puedo decir que siento mal, y que, en todo este tiempo, muy poca, poquísima gente me ha hecho sentirme bien. No estoy demonizando a nadie, no quiero. Bueno, un rato sí lo hago, pero luego recapacito.. tengo 46 años, no 12. También pienso, cuando las circunstancias han sido al revés, si yo he sido capaz de estar ahí para mi gente... alguna vez lo he hecho, pero otras no... Cada vez tengo más claro la importancia de sentarte a escuchar a los demás, no sabéis cuanto, cuantísimo ayuda eso. 

Para los que me escucharon, un abrazo y un beso 💙

jueves, 4 de enero de 2018

3 años (deleted files)

Casi 3 años sin escribir nada en este modesto foro, en los que me he dedicado a condensar mis pensamientos a nivel micro, en aforismos a veces intencionados, a veces no buscados, pero que, en defintiva, pretendían ensombrecer aquella idea peregrina de escribir algo más grande que un simple diario de vivencias. 

Mi vida ahora es otra, ahora es mejor. Con él todo es mejor. Ya soy consciente de la importancia del tiempo, por encima del dinero, de la salud incluso. El tiempo es felicidad, y el tiempo con él es más felicidad si cabe. 

La filosofía ahora también forma parte de mi tiempo, y ahora la disfruto mucho más. La siento más cerca, puedo explorar y ver realmente que lo que escribía hace unos años aquí mismo, de repente, se ha convertido en verdad revelada. Que unos pensamientos inconexos acaban por encontrarse en un terreno metafísico, donde parece ser que todo vale. No me siento mejor que antes, me siento más reflexivo, más incitado y emocionado por llegar a más. Por descubrir lo que hay detrás de todo y más allá. Por ser un alma humilde en el conocimiento y valiente en la búsqueda. 

Siempre acabo llevando el discurso al mismo sitio, o mejor dicho, al mismo momento: el tiempo. El de ahora, el de antes y el que vendrá. Vamos conviviendo con personas y cosas que ocupan el tiempo que antes ocupaban otra distintas. Y aunque nos inunde la nostalgia, sustituimos unos por otros y ya está. El progreso, en todos los sentidos de mi vida, también es aplicable a las personas que quiero o he querido. Porque, ¿cómo le dice uno a un amigo o amiga que quiere dejar de serlo? ¿cómo se “rompe” con un amigo o amiga? No hay, sin duda, una convención social para eso. Nos toca sufrir, pero eso ya lo sabíamos cuando llegamos a este mundo. 

Y la música. Todo se puede decir con música y punto. No me cansaré nunca, hasta el último dia me acompañarás, y hasta el último día me habrás ayudado a entender la realidad que he creado a mi alrededor, la que fluye de mi razón y mis sentidos. La que es mía y solo mía. Creada a mi antojo, con mis egoísmos y narcisismos. Con mis miserias y mis grandezas. Con la belleza como única vía para encontrar la verdad, mi verdad.