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sábado, 23 de abril de 2011

I hate you but I love you

Efectivamente hay cosas con las que no podemos pasar pero, que a la vez, nos repugnan. Y, en estos casos, ¿qué hacer? Seguramente dejarnos llevar por la racionalidad humana y un poco por el instinto, y pensar que las cosas son porque son, y que se repiten una y otra vez. Últimamente se repiten muchas cosas en mi vida y eso hace que las vea como "normales", ante lo cual pienso que me estoy volviendo viejo. En cuanto las cosas, los hechos, las situaciones, nos dejan de sorprender y de conmover, es que nos estamos haciendo mayores, demasiado... y de eso pretendo escapar... si acaso escribiendo sobre ello pueda, quizás, coger unos segundos de ventaja.. vitales y suficientes para darle esquinazo al tiempo.. a las manecillas del reloj, al discurrir de los días, de las horas... como si nada. Y como si algo fuera a sorprendernos es como quiero estar, no de lo otra manera, no, de esa no, pero de la otra sí... I hate you but I love you... (talkin' about time...always the time...).

Kang.

jueves, 31 de marzo de 2011

paraisos perdidos

En cosas triviales me fijo yo, sí, y en las no triviales también. Una de las situaciones que no nos suelen gustar es la de preguntar a alguien que trabaja en cualquier sitio acerca de lo que buscamos; ¿que por qué no preguntamos? está claro, después de tantas malas, desganadas, poco útiles respuestas, nos decantamos por fiarnos de nuestro instinto o bien dejarnos llevar por nuestra inconsciencia. En fín, que no debería ser noticia, pero lo es cuando nos encontramos con alguien amable, simpático, empático y efectivo en su trabajo. Da un poco de pena, pero este mundo no está hecho ni preparado para amabilidades ni empatías. Desde luego que no.

En cuanto a las cosas no triviales parece ser que hay algo que me falta por todos los costados, y es la constancia. La falta de constancia te lleva a ser inconstante, con todo lo que eso significa; cae por su propio peso, ¿verdad? Lo más fácil es lo que nos gusta, y lo más difícil lo dejaremos para luego más tarde. Por ejemplo, hace un mes creo que empecé a escribir una especie de historia o relato corto; pues bien, ahí sigue, estancada... porque es más fácil que nos den las cosas hechas, que nos acribillen a pantallazos antes que acribillar nosotros. A eso se le llama inconstancia o, más llanamente, "vago de los cojones".. ejem..

Las cosas no llegan así como así, por lo menos las no triviales; las otras no las conseguimos, nos consiguen ellas a nosotros, nos atrapan y nos derriten el cerebro. Por cierto, esta noche volveré a ver la televisión, como casi siempre, y plácidamente notaré como mi cerebro se deshace poco a poco..

Hasta pronto.